La historia de Winifreda es la de una vida escrita con el trazo de
los años. Guiada con la mano del siglo... historia de años repletos de pampa solitaria,
de recientes y dolientes masacres; años de poca gente, de humildes caseríos, de inmensas
esperanzas y de incierto futuro.
Historia de años donde se derramaron lágrimas, sangre y sudor de aquellos
que, arrastrados por las aguas del Atlántico y traslados por el cansado paso de algún
tren, llegaron a un mundo que prometía ser mejor que aquel del que venían, un mundo de
paz, de trabajo, de sueños, de amor.
Historia de aquellos que... llamémosles inmigrantes, antecesores, o simplemente valientes
pioneros, hicieron surgir poco a poco nuestro pueblo, para que apareciera en él una casa,
una familia, una escuela, una iglesia, un futuro por vivir.
Pocos quisieron seguir los pasos de esta historia, tal vez porque no les pareció interesante, tal vez porque quienes la construyeron ya no existen y los que quedan no han sabido valorar todas estas cosas que hoy están entre nosotros, o guardadas en un baúl de recuerdos sin olvidos.
En honor a esta historia es que se deben armar voluntades y
fuerzas, buscar en bien común, por encima de sectores, grupos o ventajas personales por
el bien de este pueblo que aún marcha, por todos aquellos que quieren, trabajan y buscan
pero no logran lo que por justicia es básico a todo ser humano: ser una comunidad de paz,
amor y trabajo.
Y WINIFREDA CUENTA SU HISTORIA
"Luán Lauquen, el quemado, la espiga de oro, como quien nace necesita un nombre el
señor Drysdale, suscriptor de acciones de las leyes, 5 y 16 de octubre de 1876 adquiere
los campos de la zona, según títulos otorgados y aprobados por la Nación. Le fueron
adjudicados los lotes 17,18,23 y 24 de la fracción A y los lotes 3 y 4 de la fracción D,
todos en la fracción II, de acuerdo con el plano levantado por el departamento de
ingeniería civil a cargo del ingeniero Tomás Dodd y aprobado por la Nación el 3 de
junio de 1885.
Median en total cuatro leguas de frente al norte por seis de frente al sur, formando un
rectángulo. El señor Drysdale tomo posesión de las tierras en 1886 y al fallecer, en el
año 1893, los lotes 17 y 18, actual ejido de Winifreda, correspondieron por testamento a
su hijo José Norman Drysdale.
La actual denominación de Winifreda fue dada por su propietario en homenaje a una de sus
hijas.
El primer comercio que se estableció en los antiguos dominios de Pincén fue el del
español Jesús Porta, levantando su casa de comercio a unos 200 m. de Luán Lauquen, a la
que dio el nombre de "El Guanaco", perpetuando así la toponinia indígena de
Luán.
Luego de la conquista del desierto, el lugar fue conocido por Monte de Luán, Monte del
Médano y Monte de la Loma, hasta el año 1895, en que toma el nombre de "El
quemado", con esta denominación se designó el destacamento de policía, juzgado de
Paz y registro civil con asiento en la estancia "La Malvina".
En 1905 llegó el poblador que se considera el primer colono de la zona, Jacobo Muller, a
quien el dueño de los campos, señor Drysdale, le alquiló las tierras. Se relacionó su
creación con la "Espiga de oro" y los alemanes del Volga que desde allí
partieron a establecerse en Winifreda.
También desde muy temprana época se instalaron en la zona muchos italianos.
EL PAGO DE LA CHATA RUSA...
Recorriendo la línea férrea que llega hasta Winifreda, se podía observar cómo era
"El pago de la Chata Rusa".
La primera impresión inconfundible al llegar a la tierra que albergó a los iniciadores
de lo que más tarde se llamó Winifreda, a los rusos alemanes que pusieron en la región
todo su espíritu de lucha, es de alegría, verdor y luz en las praderas, una zona con
signo de prosperidad colonial.
"El pago de la Chata Rusa", denominado así por el hormigueo de chatas que se
producía en la zona a la llegada del tren, también por ser el único medio de transporte
y de carga que tenían los primeros inmigrantes que poblaron la zona; una campiña
prodigiosa en la producción de granos, ofreciendo el caldén con su leño tibio y más
allá el guanaco y los bañados con su colorido de flamencos y garzas.
Tierra de ensoñación que se pobló de vocablos itálicos, hispánicos y sobre todo
"rusos", con euforia de progreso tal vez sin elementos, dispuestos a sembrar y
cosechar con las propias manos.
Aquí en este pago se enorgullecieron los primeros inmigrantes, colonos de empuje que
buscaron y lograron el progreso; hombres tenaces, rudos, laboriosos que dejaron el sudor
de su frente en esta región para convertirla más tarde en una zona rica, cultivable,
comercial y de real importancia dentro del ámbito provincial en lo agrícola-ganadero.
Son varios los rusos-alemanes que hoy nos cuentan su historia; tal vez con angustia por lo
vivido en aquellos primeros años, tal vez con orgullo porque más tarde llegaron a ser
importantes o tal vez como si fueran oriundos de esta tierra por ser los primeros en
conocerla, cultivarla, habitarla, darle vida y poner todas sus esperanzas en ella.
HACIENDO UN POCO DE HISTORIA
Es conocida hoy la trayectoria del estudioso, del periodista, del escritor Alejandro
Guinder.
La pertenencia a una región llena de historia hizo que en su obra pudiéramos descubrir
algunos aspectos que hacen a esta historia. Estas son algunas de sus expresiones:
-¿Cuál fue el motivo de la llegada de los alemanes del Volga a nuestra tierra?
-Encontrándose en Rusia, no tenían una buena relación con los habitantes de ese país:
los camucos, los cosacos.....
- ¿A qué se debía esa mala convivencia?
- A que estas tribus hostilizaban constantemente a los alemanes, robándoles las pocas
cosas que tenían y llevándoles los hijos, que generalmente vendían.
- ¿A que lugar de nuestro continente arribaron primeramente?
- A Canadá, Estados Unidos, Brasil y Bolivia. Algunos de ellos no se adaptaron al clima
reinante de estos lugares y emigraron a la Argentina.
- ¿Existen todavía en Rusia familiares de los inmigrantes alemanes?
- Si, todavia quedan alrededor de 2.000.000 que no pudieron salir en ese momento y con el
correr del tiempo se les hizo más difícil emigrar.
La bibliografía nos certifica lo expresado por el señor Guinder, históricamente tiene
esta explicación:
Esta historia tiene comienzo en una Europa conflictuada, en una tierra alemana arrasada
por dos guerras destructivas y de grandes proporciones: la primera ocurrida entre los
años 1618 y 1648, conocida como la Guerra de los 30 años, y la otra, la Guerra de los
siete años, entre 1756 y 1763, que concluyó cuando el pueblo alemán inició la
emigración hacia el Bajo Volga.
Podemos citar tres razones que provocaron el éxodo masivo de Alemania, a saber:
Políticas
- Servicio militar obligatorio
- Sufrir la ocupación extranjera
- Padecer varias guerras
- Opresión de la nobleza reinante
Económicas
- Malas cosechas
- Impuestos elevados para afrontar los gastos de la guerra
- Falta de espacio vital en algunos lugares
Religiosa
- Intolerancia entre sectas.
Al ascender Catalina 11 al trono imperial ruso, en 1762, como emperatriz y soberana de
todos los rusos, tuvo la inmediata visión de civilizar aquellas regiones que aún eran
tierras incultas y resultaban ser el refugio de tribus errantes, desertores o fugitivos.
Para ello el 22 de julio de 1763 lanzó un manifiesto dirigido a los agricultores, por el
cual le entregaba a cada agricultor una porción de tierra para cultivar, además de otros
beneficios tales como exención del servicio militar, derecho al libre culto, derecho a
comprar más campos como propiedad privada, estaban exceptuadas del pago de impuestos y de
prestar servicios al Estado, uso del idioma natal, organización escolar propia,
dirección administrativa y judicial de sus colonias y aldeas por estatutos propios.
Eran demasiadas ofertas para las pocas cosas buenas que tenian en Alemania; así es que
muchos emigraron a las orillas del Volga, a las costas del mar Caspio, Odesa y Besorabia
(hoy Rumania). Fueron formando colonias hasta constituir un pequeño Estado dentro del
imperio ruso; era un pueblo libre que gozaba de privilegios especiales, lo que molestó al
gobierno ruso, que, por lo tanto, comenzó a restringir privilegios, lo que obligó a los
rusos-alemanes residentes a ir emigrando.
Así es que comenzaron su viaje a una nueva patria: América.
WINIFREDA ES HOY UNA REALIDAD
La comunidad es predominantemente de ascendencia ruso-alemana. Pero no solo llegaron a
estas tierras de la lejana Rusia o del legendario Volga, también lo hicieron de la Madre
Patria, España, don Cándido Lej es un ejemplo, y de cualquier lugar del mundo, ya que en
estas tierras eran bienvenidos quienes querían habitar el suelo argentino.
Don Cándido nos contó:
"Yo nací en España, en Castellón de la Plana, en 1911. En 1913 llegué a Mendoza
con mis padres, Manuel Lej y Pascuala Membrado, y mi hermano José; en Mendoza nacieron
Carmen y Manuel.
A Winifreda llegamos en diciembre de 1917, los pobladores que yo recuerdo eran Matalia,
Moro, M. Valdivieso, Agosti, Sipitria. Los negocios que habían: el almacén, tienda y
panadería de Esteban Larco; los almacenes de Zamalbide, Libenson, Volman; la confitería
de Astiasaran y Gómez; la farmacia de Marquisol; la carnicería en frente de la estación
de Jesús Chico; el herrero Marioti, la escuela primaria...
"Había aproximadamente 40 casas, la comisaría era de adobe y un vagón del
ferrocarril era el calabozo, el oficial a cargo, en 1919, era Ramiro Seco".
"Cuando llegamos en el año '17 había pocos automóviles, la gente se trasladaba a
caballo, en sulki y carritos. Nosotros llegamos en tren de pasajeros. Después se instala
en el pueblo la agencia Ford, de Angel Cordone, la primera en el pueblo".
"Se hacían quermeses, lo que ahora llaman bailes, dos veces por año en los galpones
del ferrocarril, la banda venía de Quemu Quemu. Para el 12 de octubre se realizaban
romerías españolas que duraban hasta una semana.
"En 1923 fue la nevada grande', la nieve tapó los alambrados de siete hilos... los
animales murieron en gran cantidad, las cosechas se perdieron y se fundieron muchos
chacareros. En 1929 no hubo cosecha por los vientos y la tierra..."
"En enero de 1932 cayó la ceniza, yo viajé a San Luis y trabajé en un obraje
durante un año".
"En 1937 fue el año de los vientos, estuvo nueve meses sin llover, viento y tierra
solamente..."
"Mucha gente se fue de los campos desesperada, otros se suicidaron y hubo quienes
abandonaron sus hogares."
Estos últimos datos ofrecidos por don Cándido podrían completarse con los dalos más
que elocuentes de los censos. Considerando la población urbana y rural en 1920 había
1.047 habitantes; en el año 1935 eran 4.030 distribuidos 2.796 en la zona rural y 1.204
en zona urbana; en 1941 los habitantes apenas sumaban 1.731 en total: 732 eran habitantes
urbanos y 999 correspondían a la zona rura. En 1942 los números alcanzaron a 2.695 el
total de los habitantes.
Hoy, 50 años después, el censo realizado el 15 de mayo de 1991 da un total de 2.666
habitantes en el ejido municipal.
PARA RECORDAR...
"Juventud divino tesoro", así rezaba uno de los tantos lemas de la Fiesta del
Mate. Fue en nuestra localidad donde en los veranos de los años '72, '73, '74 y '75 se
celebraba esta importante fiesta que aunaba el esfuerzo de muchos jóvenes y permitió que
el nombre de Winifreda se conociera en distintos lugares del país (Misiones, Bariloche),
ya que allí iban los organizadores junto a representantes locales y provinciales.
La Fiesta perdió continuidad, pero no por eso fue olvidada. Todos recuerdan las tibias
noches veraniegas, donde la plaza se engalanaba y el sonido inundaba el aire,
confundiéndose con las risas y los murmullos de los participantes, que allí, sentados
bajo esa brisa noctuma, compartían el sabor amargo o dulce del mate de los cientos y
cientos de equipos que se preparaban ahí mismo, allí en la plaza general San Martín.
HACIENDO MEMORIA
Una música característica nos señalaba la hora, allí sabíamos si teníamos que apurar
el paso, regresar a casa o que aún faltaba para las 12.00 horas. Si no sonaba, era que
alguien se nos había ido. Las bocinas de la propaladora de hace mucho y las que no hace
tanto, daban con sus sonidos típicos un no sé qué a los días winifredenses.
LUAN LAUQUEN O WINIFREDA
Fue motivo de diversos comentarios, allá por el '45, la iniciativa relacionada con el
cambio de nombre de nuestro pueblo; existían fervientes partidarios de que este
propósito se cumpliera, sustituyendo el nombre actual por otro de significado autónomo
(Luán Lauquen, Laguna del Guanaco) y otras personas que opinaban que esta sustitución no
debía efectuarse; predominaba esta idea entre los jóvenes nacidos y criados aquí.
EDIFICIOS PROPIOS
En 1946, sería ya una concreción la construcción del edificio propio de la Biblioteca
Popular "Sarmiento", gracias a la cooperación de autoridades y del vecindario.
Ellos lograron en esa época reunir $ 3.330 en bonos, destinados a levantar el edificio
propio para la institución.
En 1941, tras la visita del señor H. Bottini, empleado de la Dirección de Arquitectura
del Consejo Nacional de Educación, se obtendrían los datos necesarios para llamar a
licitación para la construcción del edificio de la Escuela Na 104, obra certificada como
de imperiosa necesidad.
En 1946 se presupuestaba en la suma de $70.400 m/n la construcción del nuevo edificio
para la comisaría y casa/habitación para el encargado.
Pasarían muchos años hasta que cada proyecto se viera concretado. Pero hoy, cada una de
estas instituciones de tan larga data se conserva y presta servicios en el caso de la
comisaría y lugares cómodos, actuales, refaccionados. La biblioteca está en condiciones
edilicias muy satisfactorias, obra de quienes han sido gobernantes. Estas construcciones,
y otras que fueron naciendo después como el instituto privado Cristo Redentor, Hospital
Juan B. Smidth, correos, ofrecen a quienes pasan por sus aulas, salas u oficinas,
ambientes adecuados.
Es cierto que existen carencias, necesidades urgentes, pero sabemos que a veces es sólo
cuestión de esperar, ya que la solidaridad del pueblo y la cooperación de las
autoridades hacen que aparezcan soluciones y apoyos que solidifican y concretizan anhelos.
UN POCO DE CULTURA...
Ayer '44, '45 academias: (de corte y confección) María C. Contarel, Blanca C. del
Malvar, Cecilia de Gómez, Margarita L. de Sánchez.; (de labores) Angela C. de Bonilla;
(de música) "Santa Cecilia" Enriqueta Valdivieso, "Fracassi" Elcira
Altuna, "M. Auxiliadora" Adelina Presello.
En la sesión ordinaria del Concejo Deliberante del 13 de noviembre de 1991 fue aprobado,
en forma unánime, el proyecto de ordenanza que establece como fecha aniversario de
nuestro pueblo el día 3 de abril, y el año 1915.
WINIFREDA: UNA HISTORIA DE RANQUELES Y GRINGOS
La característica de Winifreda, como tantos otros pueblos de la provincia, es que no fue
fundado.
No hubo un adelantado ni reunión de vecinos, ni actas ni ceremonias que decretan el
inicio de la vida urbana.
Winifreda fue poblada lentamente, primero fueron los colonos, los arrendatarios,
inmigrantes que buscaban un porvenir mejor que el que podía ofrecerles Europa.
Antes, esta era una tierra de indios ranqueles, quienes no se habían sometido a la
autoridad de Calfucurá, jefe de un vasto dominio indígena con asiento en Salinas
Grandes.
La capital ranquelina estaba en Leuvucú, a pocos kilómetros al norte de Victorica. Pero
otro asiento principal era Luán Lauquen (Laguna del Guanaco), un lugar favorito del
cacique Pincén, donde se concentraba el botín de los malones, es decir, las miles de
reses que eran robadas en la provincia de Buenos Aires, para ser llevadas hacia el otro
lado de la Cordillera de los Andes.
Hasta entonces, la actual Winifreda era llamada por los ranqueles "Mamull
Huincul" (Monte de la Loma). Luego de la conquista por parte del ejército de Roca,
este lugar fue conocido como "Monte Luán", "Monte del Médano" y
"Monte de la Loma".
Winifreda comienza a organizarse como pueblo en 1915, con la llegada oficial del tren y la
inauguración oficial de la estación, a principios de ese año.
Un viajero de 1915 o 1916, describía: "Winifreda es una alquería, con contornos de
pueblo, que nos produce, desde la llegada, buena impresión.
"La calle principal se abre a lo largo de la vía, abarrotada de pequeños negocios
(...) se comienza el diseño de las calles adyacentes. Se aguirnaldan de verde follaje
algunos sauces, en la línea de la acera que da al tren. Pero con displicencia, a la
aventura, sin propósitos de edilidad. Numerosos galpones junto a los desvíos, anticipan
la exigencia agraria de abundosas cosechas".
Así escribía sobre Winifreda W. Jaime Molins, en su libro La Pampa, editado en 1917.
Se pudo haber elegido cualquier otro día como fecha aniversario. Pero un 3 de abril de
1927 se fundó el edificio municipal; y Winifreda adquiría una nueva importancia urbana.
También en 1927, un grupo de vecinos, luego de numerosas gestiones ante la gobernación
del territorio de la Pampa central, logró que los solares, quintas y chacras del ejido
municipal fueran vendidas con preferencia a los pobladores ya ocupantes de ellas.
Este lugar primero fue divisadero de ranqueles, y luego punta de riel concentradora de los
productos que los colonos obtenían de quintas y chacras. Un lugar de encuentro entre la
llanura Pampeña y los terrenos quebradizos y medanales que se abren hacia el oeste.....
Daniel Pellegrino